Cultura Libre I

Pensamiento I:

Los Periodistas

En 2001, como muchos chicos de mi generación, yo no tenía trabajo. Puedo asegurarles que necesitaba como nunca acceder a libros, música y películas. Necesitaba explicar y explicarme: ¿qué pasaba conmigo? ¿Acaso era idiota, inútil, o qué? En mi cabeza –yo tenía veinte años- flotaban todas esas preguntas, y los medios más accesibles que tenía para responderlas eran las clases de la facu y la TV.

(Menos mal que al poco tiempo se me rompió la tele.)

Como les cuento, mi deseo de acceder a buenos libros de filosofía y literatura superaba el deseo que cualquier empresario pueda tener hoy por conservar su modelo de negocios. Era una necesidad espiritual. De vida o muerte, les diría. En esas condiciones, una frase inteligente podía marcar la diferencia entre terminar de caerme al precipicio e intentar pelearla un día más.

Ustedes dirán ¿y qué tiene que ver todo esto con el copyleft? Muy sencillo. Lo que quiero decir es que sin la posibilidad de descargar libros, sin ver películas en los ciber y sin escuchar los discos conseguidos en Piratebay o similares, muchos colegas de origen popular no habrían tenido jamás la oportunidad de terminar trabajando como comunicadores. Tal vez hubieran bajado los brazos antes. O se hubieran volado la cabeza.

Por otra parte, la llegada masiva de Internet nos dio “conciencia de la ignominia”, como diría Marx. Cualquiera que se ponga a ver todo lo que se puede descargar –especialmente si viene de las provincias- se dará cuenta de aquellos universos de arte y pensamiento de los que ha sido privado por el simple hecho de que no pertenecer a un segmento lo suficientemente rentable para la industria cultural. Nadie pensó nunca en los difícil que es, por ejemplo, ser autodidacta a 300 km de Buenos Aires. Y si yo les diera la orden de viajar a los años noventa, ir a Mendoza y conseguir allí un libro de Raymond Chandler, la parte más difícil de cumplir será conseguir el libro.

Entonces la era de las descargas nos hizo entender que habíamos estado pasando hambre. Hambre real y hambre en un sentido cultural, si cabe abusar un poco de la metáfora. Caímos en la cuenta de aquellas cosas que habíamos estado precisando. Y encima ahora las teníamos a golpe de click, gratis.

Hoy el acceso a ciertos consumos estructura el modo en que interactúan las personas. Con la sociedad organizándose en compartimentos estancos -como los countries o las escuelas privadas y mierdas similares- no es descabellado sospechar que sin Cultura Libre la brecha entre los más ricos y los más pobres se seguirá ensanchando; de tal manera que en un mediano plazo la comunicación y la empatía resultarán directamente imposibles por no existir espacios simbólicos comunes. Y eso por no hablar del acceso de comunicadores de origen popular a ciertas posiciones desde las que se puede hacer algo. Si se suprimieran las descargas, las fotocopias de las facultades y las bibliotecas populares, eso directamente desaparecería.

Ya lo decía Rodolfo Walsh en sus informes de ANCLA:

“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad.” (Rodolfo Walsh, “Crónica del Terror”. Informe número 1, diciembre de 1976).

Ergo, si aún creemos que la razón puede aportarle algo al mundo, no podemos darle la razón a las corporaciones que pretenden dejarnos afuera del siglo. Déjenme leerles algo más:

“¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con sólo poder pagar no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea”.

Esto lo dice Kant en “Filosofía de la historia”, si no me equivoco. En el siglo XVIII ¿Y hoy? Quien “tomará nuestro puesto en la tarea de pensar” si se suprime la actual posibilidad de subir y bajar libremente cosas en la web va a ser el mercado. No es taaan bueno repartiendo los bienes, el mercado. Nos quieren hacer retroceder a debates de hace dos siglos y medio. Y levantamos el guante, siempre que no nos quieran vender gato por liebre.

¡Estén alertas!

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