Marche un cuarto oscuro

Cuando hace unos meses escribí que Fernando Peña me parecía un chabón sumamente inteligente pero me cansó, hubo decenas de comentarios que, con todo placer, procedí a eliminar. Por un lado porque no pienso convertir este espacio en un spa psicológico para que se descarguen los oficinistas. Y por otro, porque eran ofensivos, del tipo “sos un pelotudo que no entiende el humor de los genios”.

(Lo mismo me pasó, a mayor escala, cuando días atrás escribí que a Charly hay que darle vacaciones. “Que no toque en vivo por un largo rato, es por su bien”, sugerí. Consecuencia: un par de fans me defenestraron como hasta ahora sólo lo han hecho los escritores menos talentosos de esta aldea, y alguna que otra señorita).

Retomo: aquel post sobre Peña -uno de los más visitados de este blog, aún hoy- ha quedado viejo. Peña salió a decir que él no había escrito esa carta famosa en el que le daba con el caño a D´elía (y después a Cristina Fernández) y, como están las cosas, es muy posible que sea cierto y se trate de un laburo de servicios.

Sin embargo, persiste mi sensación de que Fernando está representando -con aparente suficiencia, al mejor estilo colegio bilingüe- lo que desean y piensan los sectores más rancios de nuestra sociedad. Para ser rancios, aclaremos, no es preciso ser militarista ni antipático. Basta con sostener con naturalidad lo que es desigual, sólo porque te tocó pisar el costado más firme del pantano.

“Qué, ¿es un pecado tener plata?”. Quién no escuchó esas palabras desafiantes en algún cumpleaños donde había circulado de más el tinto. Y no, no es un pecado. En principio, porque ése -“pecado”- es un concepto religioso, y hace tiempo que venimos peleando por alejarnos del Jesús muriendo en la cruz. La bosta no es tener plata, la bosta es llevarla pensando que es lo normal, “lo que se da espontáneamente”. Como poetizó maravillosamente Moris, “otros te proporcionan lo necesario, y vos vivís creyendo que es lo corriente”. Alienación, que le dicen. En consecuencia, cuando se plantea ese interrogante (“qué, ¿es un pecado tener plata?”), no duele tanto la respuesta que merece el boludo que la tira como el hecho de que todavía alguien se anime a formular la pregunta en esos términos. No, no es pecado, flaco: es jodido, principalmente porque lo más probable si tenés mucho dinero es que te rodeen los oligarcas. Cuestiones de estadísticas sociológicas, nada más. Y no me lo preguntes así porque en mi barrio eso significa un babero.

Ya van a ver porqué digo todo esto. Lo que sigue pasó en DDT, el nuevo programa que tiene Lanata luego de alejarse parcialmente de Crítica y dejar a tantos colegas con los huevos en la garganta (y dicho sea de paso, ojalá salga todo perfectamente y podamos seguir laburando todos, incluídos los compañeros del Cronista que están en conflicto y los de la Nación que estaban bastante cagados también).

En la discusión que se generó entre el dirigente piquetero y el actor/conductor, me parece que en muchos momentos se volvieron, consciente o inconscientemente, como dos abstracciones. Dos cachos de país enfrentados entre sí. Ninguno es perfecto. Pero no elegir de que lado ponerse es convertirse en un cagón que mira desde el balcón de los iluminados. Cualquier cosa menos eso.

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3 Responses to “Marche un cuarto oscuro”


  1. 1 Srta. Anonima abril 22, 2009 en 12:01 pm

    Sr. Casco: leyendo su último post se me ocurren cosas que decir
    1- El viernes del citado programa mi hemisferio cerebral intelectual ya tenia preparada la palangana con pochoclos para la mini fiesta explosiva maurolialesca noventera pero de ultima viré a un mejor plan, menos mal…que pelotazo! Ni siquiera hubo piña. Demasiado aburrido para un viernes por la noche.
    2- Usted dice algo asi que estos personajes representan a las dos argentinas enfrentadas, y que hay que optar por alguna postura. Yo creo que hay mucho más que esas dos argentinas y por eso no opto por ninguna de ellas. Me recontra cago en lo que estos dicen, me parece triste, antiguo y olvidable. Considero que justamente esta presión de estar de un bando o del otro (orto) hace que la gente este cada vez más pastillera calmando bajones y ansiedades con clona o prozac. Nos obligan a tomar posturas, opiniones cuando la Vida es otra cosa y hay mucho más.
    3- Opto por un equilibrio, sin dejar de escuchar a estos personajes, y sabiendo que existen ….pero que estén ahí…. alejaditos, sin darles tanta energía mental, emocional. Creo en la sabiduría interna, en el corazón y la mente en unidad para lograr consciencia y trascender estas posturas que representan un mundo de dualidad, apariencia e ilusión que se cae a pedazos y que pronto va a darle lugar a lo nuevo. Ya lo verán…tutunnss
    Si no le gusta lo que escribo, le parece tibio (o desde el balcón de los iluminados, jejeje) borreme!!! Con respeto…..

    • 2 cascodekamikaze abril 22, 2009 en 12:50 pm

      Todo bien, Anonima. No creo que “haya que optar” en el sentido exclusivo; sino en tomar posición, que es diferente.
      No sé, quizá me expresé mal. De lo que estoy completamente convencido es que si nos da lo mismo Peña que D´elía, o Macri que Cristina, estamos cometiendo un error de apreciación.

      No nos engañemos: la solución es el socialismo. Siempre lo fue. Pero confundir táctica con estrategia -como aquellos que piden la “revolución armada ya” en un país donde la clase media todavía reacciona con fascismo ante la más mínima incomodidad- es un error garrafal, que ha detenido el avance obrero en el país durante décadas. Eso, simplemente. Hay que crecer políticamente en el territorio, por fuera de la industria de los votos, porque ahí -en los barrios, los laburos y la organización popular- está la verdadera política. Mientras, hay que tratar de que te caguen a gomazos lo menos posible. Ante ese panorama, no es lo mismo la tradición política peronista que la liberal.

      Y coincidimos en eso de salir del dualismo occidental y crecer espiritualmente. No sé si sirve decirlo: soy un budista convencido. Lo que pasa es que para que todos podamos acceder a ese tipo de reflexiones primero hay que llenarse el buche con un cacho de morfi. Si ése es el objetivo de base, estoy seguro que no es lo mismo la derecha más recalcitrante que este engendro medio confuso entre industrialismo, neopopulismo y progresía que -a duras penas, es cierto- sigue movilizando el Kirchnerismo.

      Lástima que la coyuntura no sea más perfecta. Lástima que la razón no haya sedimentado en opciones más potables. Lástima, sí. Ahora: que eso no nos inmovilice en una “neutralidad” que, en el fondo, es un triunfo de los explotadores más fanáticos.

      Y no me parece tibio lo que escribís (pero si no me tuteás, la próxima te borro!!!! jajaj).


  1. 1 Si, estoy cansado de Fernando Peña « CASCO DE KAMIKAZE Trackback en junio 17, 2009 en 12:16 am

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