Marea

El sábado a la tarde es el momento de la semana en el que hay más expectativas flotando en el aire. Estrategias, planes, frases que se sopesan en el bocho, imaginando respuestas igual de imaginarias. Esa corriente invisible de deseos hace chocar sus olas contra la ciudad, y si uno está atento puede sentir las gotitas que salpican.

Por eso me gusta salir caminar esos días. Espiando un balcón veo a una mina que se arregla jugándose la vida en cada detalle; y entretanto las chicas que trabajan cama adentro van saliendo de sus laburos con toda la fe puesta en lo que sucederá durante las próximas horas. Hay vibra.

Muchas veces me pregunté porqué sigo viviendo en esta ciudad insoportable, tan llena de ruidos y de vivos que se creen que engatuzan y sólo se engatuzan a ellos mismos. Los que siguen este blog ya habrán leído el post anterior en el que pensando en Mendoza me preguntaba adónde mierda voy a volver ahora que ya no siento que ésa sea mi casa.

Lo que descubrí en mi paseo de ayer a la tarde se parece bastante a una respuesta. Frente a mi casa, sin ir más lejos, a algún loco genial se le había ocurrido poner esto:

imagen-074Doblé la esquina y en el segundo exacto en el que estaba esperando que pasara un auto se me ocurrió mirar para arriba. Me choqué con colores para todos los gustos ¿Dónde bosta tiene uno la percepción que no ve todo esto todos los días?imagen-169Hice una cuadra y saqué otra foto. No les voy a negar que a esa altura ya sentía -cosa rara en los diez años que llevo en Buenos Aires- que el paisaje empezaba a pertenecerme. Ojo: no imaginen que esta calle es tan ordenadita como parece. De noche las ratas se pasean a sus anchas y la mugre que dejan los vecinos es impresionante. Aún así, había belleza. Casi podía atraparse con la mano.imagen-114Y hablando de ventanales, miren a quiénes sorprendí:

imagen-122Después vino la tarea de rastrear los laburos de Elodio, mi grafitero favorito. Es un chileno que cada tanto visita la ciudad. Lástima que en San Telmo tenga un enemigo que le arruina las obras. Pero miren lo que hace:

elodioimagen-105Con la parrillita recién limpiada,

la barra hacía la deshora del asado.

Y yo seguía, siempre motivado,

por la luz del sol, que se me iba.

imagen-091imagen-100Ahora que los veo de nuevo, también había algo de desesperación en los personajes que me iba topando a medida que seguía la recorrida.imagen-138

Defensa, la calle en la que se atacó a los ingleses. El barrio negro, donde no quedó casi ninguno y donde saludablemente están regresando los africanos, como si el mismo Río de la Plata los pidiera a gritos para que curen a tanta tierra de la melancolía. Vivos y muertos compartiendo espacios, y un chabón despistado que seguía tratando de pescar las ideas que lo hicieran volver un poco a la literatura, que en la última semana lo tenía un poco cagado a palos.

Y ya hablo en tercera persona, como el Diego.

Ahora, que se acaba el domingo, todo esa santería Santelmística rodea mi casa en silencio. Las calles están desiertas y en el centro la figura que forman todos los dibujos estoy yo, escuchando el tlaqueteo de mi compu. La marea de los sueños está más bien baja.

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