Como lo explicaría Carrió, “yo esto lo predije. Es el apocalipsis. Esto va a ser un parto muy doloroso para todos los argentinos” (recítece a media voz, entrecerrando los ojos).
Y sí, tal cual. Esta manga -nunca más apropiada la palabra- de gauchipolíticos clase B es como algunos encaprichados estrategas de Stalingrado. Infinitamente más boludos, claro. Lo sospechábamos: un brote de soja, verdecito como los dólares que es capaz de generar, tira más que una yunta de bueyes.
Del lado de enfrente, desde el gobierno -como ya lo comentó Asís-, el desabastecimiento es, ante todo, ideológico. Desde los pequeños foros que uno intenta construir ya dan ganas de pedir un plan de redistribución planificada, progresiva y verificable. Si lo presentan, ya nos anotamos varios para salir a bancarlo. Pero ¿dónde está? O si está, ¿porqué no conocemos sus detalles?
Por otra parte, mucha atención, porque ¿quieren saber qué cosas se dijeron ayer en Armstrong durante la concentración del campo? Bueno, pero no vomiten. Se dijo, entre otras cosas, una frase que no se puede dejar pasar así nomás. “Si quieren venir que vengan”, eso es lo que se dijo.Hasta donde yo sé, es lo que dijo Galtieri cuando se armó el quilombo de Malvinas. Lo increíble es que todo haya seguido como si nada, con gente abajo apoyando, etc. Cito:
“En un discurso encedido, Fernando Fischer desafió al Poder Ejecutivo ante una multitud, dijo estar “orgulloso” por el acto que estaba presenciando y deslizó: “Si quieren venir que vengan, como dijo el General (Leopoldo Fortunato Galtieri, en la Guerra de Malvinas), los estamos esperando” (infobae).
Aludía a este momento:
Bueno, si esperan como Galtieri…

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